Si llevas una alimentación correcta, pero aun así te cuesta adelgazar, el problema puede no estar en las calorías ni en los carbohidratos, sino en una hormona clave: el cortisol.
¿Qué es el cortisol?
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales de nuestro cuerpo. Su función principal es ayudarnos a responder al estrés. En situaciones puntuales es esencial: regula la glucosa en sangre, la presión arterial y tiene un papel antiinflamatorio.
El problema aparece cuando el cortisol se mantiene elevado de forma crónica.
Cortisol alto y aumento de grasa corporal
Cuando el estrés es constante (falta de sueño, dietas muy restrictivas, exceso de ejercicio, problemas emocionales), el cuerpo entra en “modo supervivencia”. En este contexto:
- Aumenta la liberación de glucosa en sangre
- Se eleva la insulina
- Se favorece el almacenamiento de grasa, especialmente grasa abdominal
- Se dificulta la quema de grasa, aunque comas “bien”
Por eso muchas personas hacen dieta, entrenan duro y aun así no bajan de peso o incluso aumentan grasa.
Señales de cortisol elevado
Algunos signos frecuentes que vemos en consulta:
- Grasa acumulada en el abdomen
- Dificultad para perder peso pese a la dieta
- Antojos de dulce o salado
- Insomnio o despertares nocturnos
- Cansancio constante
- Retención de líquidos
Estrategias nutricionales para reducir el cortisol
Desde la nutrición (y especialmente en un enfoque cetogénico bien planificado) podemos ayudar a regular esta hormona:
1. Evitar dietas extremas
Menos no siempre es mejor. Un déficit excesivo eleva el estrés metabólico.
2. Priorizar el sueño
Dormir menos de 6–7 horas aumenta directamente el cortisol y la resistencia a la insulina.
3. Consumir suficiente proteína y grasa de calidad
Aporta saciedad y estabilidad hormonal.
4. Cuidar el entrenamiento
El ejercicio es saludable, pero el exceso (especialmente HIIT diario) puede elevar el cortisol.
5. Micronutrientes clave
Magnesio, sodio, potasio y omega 3 son fundamentales para el sistema nervioso y la respuesta al estrés.
Adelgazar no es solo comer menos
La pérdida de grasa no depende únicamente de calorías o macronutrientes. El equilibrio hormonal es clave, y el cortisol juega un papel central.
Por eso, un enfoque nutricional personalizado, sostenible y adaptado al estilo de vida es mucho más efectivo que cualquier dieta restrictiva.
Conclusión
Si el cuerpo está sometido a estrés constante, no adelgaza, se defiende. El cortisol elevado envía una señal clara: conservar energía y acumular grasa, especialmente a nivel abdominal.
Por eso, antes de reducir más calorías o eliminar más alimentos, es fundamental evaluar el estado hormonal, el descanso, el nivel de estrés y la estrategia nutricional. Adelgazar de forma sostenible no consiste en comer menos, sino en crear un entorno metabólico favorable.
Un plan nutricional bien estructurado, adaptado a tu estilo de vida y a tu situación hormonal, puede marcar la diferencia entre estancarte o lograr resultados reales.
¿Quieres saber si el cortisol está frenando tu pérdida de grasa?
En RHZ Nutrición analizamos tu alimentación, tu nivel de estrés y tu metabolismo para ayudarte a adelgazar sin dañar tu salud ni tu energía.
👉 Pide tu cita gratuita con nosotros y descubre cómo optimizar tu nutrición para perder grasa de forma eficaz y sostenible.